
BENEFICIOS DEL PROCESO DE CREACIÓN DE MANDALAS
Leer sobre Mandalas, colorearlos, admirar y disfrutar aquellos creados por otros puede resultar una experiencia enriquecedora.
Sin embargo, nada de ello es comparable con la experiencia personal de crearlos por nosotros mismos y a los beneficios que podemos experimentar durante este proceso de creación:
Al focalizar nuestra energía en una actividad que nos ayuda a centrarnos y explorar nuestro Ser Interior, nos permite experimentar sensaciones de paz, belleza, armonía, etc, estimulando de esta forma el flujo interno de energía sanadora.
Nos permite conectarnos con nuestra verdadera esencia. Por ello, constituye una herramienta muy útil para el crecimiento personal.
Ayuda a lograr una profunda relajación de la mente, permitiendo una reorganización energética que contribuye a superar la fragmentación psíquica y restablecer la armonía innata; despertando sensaciones de serenidad, plenitud y bienestar general (físico, mental y espiritual).
Al calmar la mente propicia la atención, la paciencia y mejora el nivel de concentración en general. Con ello, podremos expresarnos e interactuar mejor con el mundo exterior.
Facilita el proceso de conectar, desarrollar e incorporar en la vida diaria las Fuerzas de Iluminación del Alma: la alegría, el entusiasmo, la empatía, la apertura, la integridad y la dedicación a la verdad. Estos estados de ánimo o cualidades psicológicas, constituyen vehículos para que la Luz del Espíritu brille con fuerza. Cultivarlas constituye en si mismo un trabajo de transformación personal.
Induce la expansión de la conciencia, despertando los sentidos y cambiando nuestra percepción sobre las cosas y situaciones que nos rodean.
Facilita el descubrimiento de bloqueos internos, dificultades y limitaciones, y al hacerlos concientes facilitan su superación.
Propicia conectar con estados inspirados de creatividad.
Ayuda en el proceso de identificar, plasmar y manifestar las intenciones personales.
Permite una interiorización de los sentidos y de la consciencia, induce la quietud y silencia la consciencia mental ordinaria. Por ello, la creación de mandalas es considerada una meditación.
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